willka en madagascar

ESCUELA

En Soavinarivo existía una escuela en condiciones precarias: sin mobiliario, con las paredes y el suelo destrozados y sin el material escolar mínimo. Igualmente, el profesorado se aprovechaba de los vecinos cobrando 56 kg de arroz al año, un precio muy difícil de asumir para la mayoría de familias. Nunca había clases, los niños esperaban y con suerte recibían 4 ó 5 horas de clase a la semana. El acceso a la educación básica universal es imprescindible para el desarrollo de cualquier sociedad y, por ello, el objetivo era muy claro: una escuela que no excluya. La escuela que hemos construido con el proyecto tiene capacidad para 240 alumnos/as. Se trata de una escuela comunitaria de educación básica cuya propiedad es del AMPAS de la aldea de Soavinarivo. Son los responsables de las familias los que toman las decisiones respecto al funcionamiento de la misma. Se estudia en el sistema educativo malgache. Un total de 7 profesores se encargan de llevar las clases y la gestión del comedor escolar.

COMEDOR

El comedor surge de la idea de que los niños y las niñas son un activo en el campo desde muy pequeños y por ello no es rentable que vayan a la escuela. Gracias a la construcción del comedor todos los alumnos comen allí al medio día los días lectivos, para así evitar que vayan todo el día al campo a trabajar. El comedor tiene una capacidad para 120 personas, con 22 mesas y 42 bancos. Para las comidas diarias se establecen dos grupos de alumnos en dos horarios distintos. Además, este espacio, al ser el más grande de la aldea, también se destina a diferentes actividades o eventos del pueblo.

CASA DE ACOGIDA.

Debido a las fuertes lluvias y ciclones en los meses de octubre a febrero, la aldea de Soavinarivo queda totalmente inundada ya que está rodeada de campos de arroz. Por ello, los niños y niñas que vivan en pueblos alejados en los que no hay escuela pueden hacer uso de este recurso. La casa tiene capacidad para 15 niños y niñas que se quedarán allí a dormir de domingo a jueves, pudiendo volver a sus casas el fin de semana. Una de las profesoras de la escuela es la responsable de la casa, cuidando y ocupándose de los niños los días que están allí.

 

POZOS

Gracias a donaciones individuales, hemos construido 12 pozos de agua repartidos por toda la aldea. Cada pozo abastece aproximadamente a 90 personas y cuesta 200€. El camino que debían realizar para obtener agua era largo y pesado. Además, el agua estaba contaminada y en zonas estancadas. La construcción de estos pozos ha supuesto una mejora considerable en el día a día de la aldea. Dichos pozos cuentan con una caseta dividida en dos espacios: en uno de ellos se encuentra el hoyo con el agua y el otro es una pequeña habitación en la que las personas que lo usan puedan lavarse y asearse.